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    La primera Ayn Rand: A Selection from Her Unpublished Fiction es una antología de obras de ficción inéditas de la filósofa Ayn Rand, publicada por primera vez en 1984, dos años después de su muerte. Las selecciones incluyen relatos cortos, obras de teatro y extractos de material recortado de sus novelas Nosotros los vivos y El manantial.
    La escritora Ayn Rand murió en marzo de 1982, tras una larga carrera que incluyó cuatro novelas publicadas, dos obras de teatro en Broadway, varios guiones producidos y numerosos ensayos y discursos de no ficción. Dejó su patrimonio literario, incluidos sus manuscritos inéditos, a su viejo amigo y protegido Leonard Peikoff. Peikoff recopiló una selección de su ficción inédita en The Early Ayn Rand. Aunque muchas de las piezas incluidas nunca fueron destinadas a ser publicadas, la colección muestra el desarrollo de Rand como escritora. En la introducción, Peikoff escribe que “decidí publicar este material porque creo que los admiradores de la señorita Rand estarán interesados en conocer los pasos que dio para desarrollar sus habilidades literarias. Ahora pueden ver los pasos por sí mismos”[1].

    Noche del 16 de enero

    El objetivismo es un sistema filosófico desarrollado por la escritora ruso-estadounidense Ayn Rand. Rand expresó por primera vez el objetivismo en su obra de ficción, sobre todo en The Fountainhead (1943) y Atlas Shrugged (1957), y más tarde en ensayos y libros de no ficción[1]. Leonard Peikoff, filósofo profesional y heredero intelectual designado por Rand,[2][3] le dio posteriormente una estructura más formal. Rand describió el Objetivismo como “el concepto del hombre como un ser heroico, con su propia felicidad como el propósito moral de su vida, con el logro productivo como su actividad más noble, y la razón como su único absoluto”[4] Peikoff caracteriza el Objetivismo como un “sistema cerrado” en la medida en que sus “principios fundamentales” fueron establecidos por Rand y no están sujetos a cambios. Sin embargo, afirma que “siempre se pueden descubrir nuevas implicaciones, aplicaciones e integraciones”[5].
    Los principales principios del objetivismo son que la realidad existe independientemente de la conciencia, que los seres humanos tienen contacto directo con la realidad a través de la percepción de los sentidos (véase realismo directo e indirecto), que se puede alcanzar el conocimiento objetivo a partir de la percepción mediante el proceso de formación de conceptos y la lógica inductiva, que el propósito moral adecuado de la propia vida es la búsqueda de la propia felicidad (véase egoísmo racional), que el único sistema social coherente con esta moral es el que muestra el pleno respeto de los derechos individuales encarnado en el capitalismo del laissez-faire, y que el papel del arte en la vida humana es transformar las ideas metafísicas de los seres humanos mediante la reproducción selectiva de la realidad en una forma física -una obra de arte- que se pueda comprender y a la que se pueda responder emocionalmente.

    Nosotros los vivos

    Alice O’Connor (nacida Alisa Zinovyevna Rosenbaum;[a] 2 de febrero de 1905 [20 de enero] – 6 de marzo de 1982), más conocida por su seudónimo Ayn Rand (/aɪn/),[2] fue una escritora y filósofa ruso-estadounidense[3][4] conocida por su obra de ficción y por desarrollar un sistema filosófico que denominó Objetivismo. Nacida y educada en Rusia, se trasladó a Estados Unidos en 1926. Escribió una obra de teatro que se estrenó en Broadway en 1935. Tras dos novelas iniciales que no tuvieron éxito, alcanzó la fama con su novela de 1943, The Fountainhead. En 1957, Rand publicó su obra más conocida, la novela Atlas Shrugged. Después, hasta su muerte en 1982, se dedicó a la no ficción para promover su filosofía, publicando sus propias revistas y publicando varias colecciones de ensayos.
    Rand defendía la razón como único medio de adquirir conocimientos; rechazaba la fe y la religión. Apoyaba el egoísmo racional y ético y rechazaba el altruismo. En política, condenó el uso de la fuerza como algo inmoral[5][6] y se opuso al colectivismo, al estatismo y al anarquismo. En cambio, apoyaba el capitalismo del laissez-faire, que definía como el sistema basado en el reconocimiento de los derechos individuales, incluidos los derechos de propiedad[7] Aunque Rand se oponía al libertarismo, que consideraba anarquista, a menudo se la asocia con el movimiento libertario moderno[8] En el arte, Rand promovía el realismo romántico. Criticó duramente a la mayoría de los filósofos y tradiciones filosóficas que conocía, excepto a Aristóteles, Tomás de Aquino y los liberales clásicos[9][10].

    Ayn rand atlas shrugged

    El objetivismo es un sistema filosófico desarrollado por la escritora ruso-estadounidense Ayn Rand. Rand expresó por primera vez el objetivismo en su obra de ficción, sobre todo en The Fountainhead (1943) y Atlas Shrugged (1957), y más tarde en ensayos y libros de no ficción[1]. Leonard Peikoff, filósofo profesional y heredero intelectual designado por Rand,[2][3] le dio posteriormente una estructura más formal. Rand describió el Objetivismo como “el concepto del hombre como un ser heroico, con su propia felicidad como el propósito moral de su vida, con el logro productivo como su actividad más noble, y la razón como su único absoluto”[4] Peikoff caracteriza el Objetivismo como un “sistema cerrado” en la medida en que sus “principios fundamentales” fueron establecidos por Rand y no están sujetos a cambios. Sin embargo, afirma que “siempre se pueden descubrir nuevas implicaciones, aplicaciones e integraciones”[5].
    Los principales principios del objetivismo son que la realidad existe independientemente de la conciencia, que los seres humanos tienen contacto directo con la realidad a través de la percepción de los sentidos (véase realismo directo e indirecto), que se puede alcanzar el conocimiento objetivo a partir de la percepción mediante el proceso de formación de conceptos y la lógica inductiva, que el propósito moral adecuado de la propia vida es la búsqueda de la propia felicidad (véase egoísmo racional), que el único sistema social coherente con esta moral es el que muestra el pleno respeto de los derechos individuales encarnado en el capitalismo del laissez-faire, y que el papel del arte en la vida humana es transformar las ideas metafísicas de los seres humanos mediante la reproducción selectiva de la realidad en una forma física -una obra de arte- que se pueda comprender y a la que se pueda responder emocionalmente.

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