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    La Brigada Al-Qassam se dedica a matar, a ser matado y a celebrar la matanza. Ninguna de estas matanzas parece servir a ningún plan estratégico, salvo como venganza ciega, expresión de histeria religiosa y como marcador de posición de un programa viable para la creación de un Estado palestino. En resumen, la Brigada Al-Qassam puede describirse mejor como un culto psicótico a la muerte. Sharkansky, 2002
    1Una de las experiencias más frustrantes para un economista en activo es enfrentarse a un psicólogo, un politólogo -o incluso, en algunos casos, a un economista galardonado con el Premio Nobel- para que le digan en términos inequívocos: «Su teoría no explica X, pero X ocurre en el mundo real, así que su teoría está equivocada». La frustración gira en torno al hecho de que la teoría sí predice X y tú personalmente has publicado un artículo en una revista importante que demuestra exactamente eso. No se puede criticar de forma inteligente -independientemente de las credenciales- lo que no se entiende. Acabamos de ver que la teoría económica estándar de la corriente principal explica muchas cosas bastante bien. Antes de examinar las críticas a la teoría más de cerca, sería prudente invertir un poco de tiempo en entender lo que la teoría dice y lo que no dice.

    Oligopolio del dilema del prisionero

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    El dilema del prisionero, una de las teorías de juego más famosas, fue conceptualizado por Merrill Flood y Melvin Dresher en la Rand Corporation en 1950. Posteriormente fue formalizado y bautizado por el matemático de Princeton, Albert William Tucker.
    El escenario del dilema del prisionero funciona como sigue: Dos sospechosos han sido detenidos por un delito y se encuentran en habitaciones separadas en una comisaría de policía, sin medios para comunicarse entre sí. El fiscal les ha dicho por separado lo siguiente:
    Empecemos por construir una matriz de pagos como la que se muestra en la tabla siguiente. La «recompensa» se muestra aquí en términos de la duración de la pena de prisión (simbolizada por el signo negativo; cuanto más alto sea el número, mejor). Los términos «cooperar» y «desertar» se refieren a los sospechosos que cooperan entre sí (como, por ejemplo, si ninguno de ellos confiesa) o que desertan (es decir, que no cooperan con el otro jugador, que es el caso en que uno de los sospechosos confiesa, pero el otro no). El primer número de las casillas (a) a (d) muestra la recompensa para el sospechoso A, mientras que el segundo número la muestra para el sospechoso B.

    Dilema del prisionero

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    El típico dilema del prisionero se plantea de forma que ambas partes optan por protegerse a costa del otro participante. Como resultado, ambos participantes se encuentran en un estado peor que si hubieran cooperado entre sí en el proceso de toma de decisiones. El dilema del prisionero es uno de los conceptos más conocidos de la teoría de juegos moderna.
    El dilema del prisionero presenta una situación en la que dos partes, separadas e incapaces de comunicarse, deben elegir entre cooperar o no con la otra. La mayor recompensa para cada parte se produce cuando ambas partes deciden cooperar.

    Juego del ciempiés

    El dilema del prisionero es un juego muy conocido en la teoría de los juegos no cooperativos que pone de manifiesto cómo el comportamiento individualmente racional de los «jugadores» puede conducir a un resultado que no es óptimo para todos los implicados. Es un juego que suele utilizarse para analizar la posibilidad de cooperación en situaciones en las que individuos con intereses propios interactúan estratégicamente.
    La historia del dilema del prisionero es la siguiente: se detiene a dos delincuentes sospechosos de haber cometido un delito, digamos un atraco a un banco. La policía no tiene suficientes pruebas para condenarlos por el atraco, pero tiene cargos menores para cada uno de los dos. Los presos están cautivos en celdas separadas de una prisión sin posibilidad de comunicación. El fiscal general ofrece a los dos presos el mismo trato: si traicionan a su cómplice (o «defecto», como se llama en el cuadro siguiente) declarando como testigo, podrán quedar libres y no tendrán que cumplir ninguna pena de prisión.
    Sin embargo, no es tan sencillo. Si el otro también testifica, es decir, si ambos se implican mutuamente, cada uno cumplirá 2 años de prisión. Si sólo uno testifica y el otro guarda silencio, el que no testifica (el silencioso) será condenado a 4 años de prisión, mientras que el que testifica quedará libre. En el caso de que no se delaten mutuamente, es decir, que ambos guarden silencio y colaboren, no se podrá demostrar su culpabilidad en el atraco al banco y ambos serán condenados a 1 año de prisión por los delitos menores.

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