Estadísticas de fuga de cerebros por países

    Tras el referéndum del 1 de octubre sobre la independencia de Cataluña y la actuación de la policía nacional para impedir el referéndum -que muchos consideraron desproporcionada e ineficaz-, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, aumentó aún más las tensiones entre Madrid y Barcelona al anunciar el martes 10 de octubre planes para una declaración unilateral de independencia. Dicha declaración crearía una crisis política en España y afectaría a las empresas y a la economía.
    Esta situación es el resultado de años de tensión entre el gobierno catalán y el gobierno central de España en Madrid. Los catalanes han estado pidiendo un mayor autogobierno, especialmente en cuestiones fiscales, similar al que tiene la región vasca. Sin embargo, el Tribunal Constitucional y el Gobierno central (el conservador Partido Popular del presidente Mariano Rajoy) se han negado a considerar cualquier cambio que sea contrario a la Constitución de 1978.
    La ausencia de diálogo entre ambas administraciones y sus representantes políticos durante los últimos años y la radicalización de ambas posturas en la sociedad civil han aumentado las divisiones sociales entre los catalanes que buscan la independencia y España, divisiones que serán difíciles de remediar a corto y medio plazo, situación que se agravó aún más con las actuaciones policiales del 1 de octubre.

    Fuga de cerebros

    La fuga de capital humano se refiere a la emigración o inmigración de individuos que han recibido formación avanzada en su país. Los beneficios netos de la fuga de capital humano para el país receptor se denominan a veces “ganancia de cerebros”, mientras que los costes netos para el país emisor se denominan a veces “fuga de cerebros”[1] En las ocupaciones que experimentan un excedente de titulados, la inmigración de profesionales formados en el extranjero puede agravar el subempleo de los titulados nacionales,[2] mientras que la emigración de un área con un excedente de titulados conduce a mejores oportunidades para los que se van. A la inversa, en el caso de profesiones o zonas con falta de titulados, la emigración provocará más dificultades en la zona.
    Las investigaciones demuestran que la fuga de capital humano tiene importantes beneficios económicos para los propios emigrantes y para el país receptor[3][4][5][6][7] El impacto en el país de origen es menos directo, y las investigaciones sugieren que el impacto puede ser positivo,[8][9][10][11][12][13] negativo[14][15][16][17][18] o mixto. [19][20][21] Las investigaciones también sugieren que la emigración, las remesas y la migración de retorno pueden tener un impacto positivo en la democratización y la calidad de las instituciones políticas del país de origen[22][23][24][25][26][27][28][29][30].

    La fuga de cerebros también se conoce como

    La tercera sesión del ciclo “La lucha contra las desigualdades” ha contado con la participación de Gabriel Zucman, doctor en Economía por la Escuela de Economía de París y actual profesor de la Universidad de Berkeley, autor del libro La riqueza oculta de las naciones y miembro destacado del equipo de la Base de Datos Mundial sobre la Riqueza y la Renta dirigido por Thomas Piketty. Durante la conferencia, Zucman ha expuesto las últimas investigaciones sobre el estudio de la desigualdad a nivel comparable y global y ha hablado de la relación de la desigualdad con la evasión fiscal y los paraísos.

    El efecto montreal

    Como catalán, no recuerdo haber sido nunca partidario de la independencia de Cataluña. Desarrollé opiniones firmes durante mi adolescencia y los últimos acontecimientos han confirmado lo que siempre he pensado. En ningún caso pretendo tener la verdad absoluta. En este artículo intentaré desacreditar las tres principales afirmaciones del movimiento secesionista para justificar la estatalidad catalana, todas ellas respaldadas con pruebas anteriormente.
    No es ningún secreto que el apoyo a la independencia creció durante la crisis financiera y económica, ya que muchos catalanes sentían que gran parte del dinero de sus impuestos se iba a Madrid y no volvía, que la inversión era escasa y que las infraestructuras no se actualizaban adecuadamente. El gobierno catalán pidió la independencia fiscal y, ante la negativa del gobierno central a concederla, rápidamente se corrió la voz de que una Cataluña independiente sería más rica, más productiva y no se vería arrastrada por una economía española menos dinámica.
    Siempre he reconocido que Cataluña paga más de lo que recibe. También creo en el principio de solidaridad fiscal y, si miramos los datos, podemos ver cómo el PIB catalán casi duplica al de las comunidades autónomas más pobres en términos per cápita. Puede que haya que reformar el sistema, puede que haya que asegurar la inversión pública en Cataluña (que no es, ni mucho menos, inexistente), pero no veo que los más ricos tengan problema en pagar más impuestos que el resto. Además, comunidades autónomas como Valencia y Madrid salen peor paradas fiscalmente que Cataluña (datos aquí).

    Por admin

    Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
    Privacidad