Cómo aliviar el estrés y la ansiedad

    Cuidar la salud mental y física a largo plazo es una parte importante de la gestión del estrés. Sin embargo, no siempre hay tiempo para echarse una siesta, ir de excursión a un cuatrienio o leer una novela. Por eso, aquí hay 25 formas de reducir el estrés en cinco minutos o menos. Desde comer chocolate hasta meditar, hay una táctica rápida para aliviar el estrés para todos.
    1. RespiraLas respiraciones lentas y profundas pueden ayudar a reducir la presión arterial y el ritmo cardíaco. Prueba la respiración pranayama, un método yóguico que consiste en respirar por una fosa nasal cada vez para aliviar la ansiedad. Se supone que esta técnica funciona igual que la acupuntura, equilibrando la mente y el cuerpo.
    2. Escuchar música No importa la canción, a veces cantar la letra de un tema favorito hace que todo parezca estar bien. Si estás en un lugar público, escuchar música puede ser una solución rápida para el mal humor. La música clásica puede ser especialmente relajante justo antes de acostarse.
    3. Cuando te sientas abrumado o te cueste concentrarte, da un paseo rápido alrededor de la manzana. Obtendrás los beneficios de un tiempo a solas, actividad física y unos minutos para ordenar tus pensamientos.

    Cómo aliviar el estrés rápidamente

    Todos nos enfrentamos a situaciones estresantes a lo largo de nuestra vida, desde pequeñas molestias como los atascos hasta preocupaciones más serias, como la grave enfermedad de un ser querido. Sea cual sea la causa, el estrés inunda el cuerpo de hormonas. El corazón late con fuerza, la respiración se acelera y los músculos se tensan.
    Esta llamada “respuesta al estrés” es una reacción normal ante situaciones amenazantes, perfeccionada en nuestra prehistoria para ayudarnos a sobrevivir a amenazas como el ataque de un animal o una inundación. Hoy en día, rara vez nos enfrentamos a estos peligros físicos, pero las situaciones desafiantes de la vida cotidiana pueden desencadenar la respuesta al estrés. No podemos evitar todas las fuentes de estrés en nuestras vidas, ni queremos hacerlo. Pero podemos desarrollar formas más saludables de responder a ellas.
    1. Centrarse en la respiración.  En esta sencilla y poderosa técnica, se realizan respiraciones largas, lentas y profundas (también conocidas como respiración abdominal). Al respirar, se desconecta suavemente la mente de los pensamientos y las sensaciones que la distraen. La concentración en la respiración puede ser especialmente útil para las personas con trastornos alimentarios, ya que les ayuda a centrarse en su cuerpo de forma más positiva. Sin embargo, esta técnica puede no ser apropiada para quienes tienen problemas de salud que dificultan la respiración, como las dolencias respiratorias o la insuficiencia cardíaca.

    Actividades para aliviar el estrés

    ¿Alguna vez has llegado tarde a una reunión importante y te has encontrado con un atasco? ¿O has pedido a los niños que hagan sus tareas por millonésima vez, pero siguen sin hacerlas? ¿O tal vez te encuentras en cuarentena en tu casa para el futuro inmediato?
    Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo cree que está siendo atacado y pasa al modo “lucha o huida”. Nuestro cerebro libera una oleada de sustancias químicas como la adrenalina, el cortisol y la norepinefrina para ayudarnos a sobrevivir al ataque percibido. Esta reacción es la que nos ha ayudado a sobrevivir durante tanto tiempo, y es la que ayuda a algunas personas a reaccionar bien en una situación de emergencia.
    El problema es que muchos de nosotros estamos en ese estado de “lucha o huida” con demasiada frecuencia en nuestra vida diaria. Los niveles de estrés en Estados Unidos siguen aumentando en circunstancias normales, por no hablar de una pandemia. Y la exposición prolongada a estas sustancias químicas del estrés puede tener efectos adversos en nuestra salud.
    El exceso de cortisol, en particular, es una sustancia química que muchos expertos creen que está relacionada con las enfermedades del corazón, los problemas digestivos y el aumento de peso, entre otras enfermedades. Aunque están bien con moderación, las hormonas del estrés no son algo que queramos que circule por nuestro cuerpo en exceso.

    Cómo aliviar el estrés y la depresión

    “Experimentar el estrés es inevitable, pero bien gestionado, el estrés puede promover el crecimiento emocional e intelectual y la resiliencia a medida que envejecemos”, dice la experta en gestión del estrés de Johns Hopkin, Frances Callahan, LCSW-C.
    Una vez que sepas de dónde viene tu estrés -una relación, los niños, la carga de trabajo, un problema de salud-, a veces puedes reducir o prevenir el estrés. Después de reflexionar sobre el asunto, puede identificar medidas prácticas para mejorar la situación. Incluso si no es posible cambiar el desencadenante, un cambio de perspectiva puede ayudar a mitigar el estrés. Por ejemplo, si un amigo te está presionando, dar un paso atrás y ajustar tus expectativas puede permitirte mantener este estrecho vínculo.
    Mantener, mejorar y aumentar las relaciones saludables con los amigos y la familia que nos apoyan promueve poderosamente la resiliencia. Muchos descubren que las conexiones con la familia religiosa, los vecinos e incluso las mascotas les ayudan a sentirse positivos y con energía, incluso si los hijos y los nietos no están cerca.
    La actividad física libera endorfinas para sentirse bien. Hacer pequeñas pausas para caminar varias veces al día es una poderosa herramienta para canalizar el estrés. Hacer ejercicio o apuntarse a clases de yoga, danza o tai chi con amigos también ayuda a conseguir el paso 2: mantenerse conectado.

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