gasolina

    La quema de combustibles fósiles para obtener energía comenzó alrededor del inicio de la Revolución Industrial. Pero el consumo de combustibles fósiles ha cambiado significativamente en los últimos siglos, tanto en términos de qué y cuánto quemamos.
    En el gráfico interactivo vemos el consumo mundial de combustibles fósiles desglosado por carbón, petróleo y gas desde 1800. Los datos anteriores, anteriores a 1965, proceden del trabajo de Vaclav Smil sobre las transiciones energéticas; se han combinado con los datos publicados en el Statistical Review of World Energy de BP a partir de 1965.1
    Pero los tipos de combustible de los que dependemos también han cambiado, pasando del carbón exclusivamente a una combinación con el petróleo, y luego con el gas. En la actualidad, el consumo de carbón está disminuyendo en muchas partes del mundo. Pero el petróleo y el gas siguen creciendo rápidamente.
    En las secciones anteriores hemos examinado el consumo de combustibles fósiles de forma colectiva. Pero es importante examinar el papel del carbón, el petróleo y el gas por separado: sus impactos no son iguales. El carbón, por ejemplo, suele producir más CO2 y contaminación atmosférica local por unidad de energía [véase nuestro artículo sobre la seguridad e impactos relativos de las distintas fuentes de energía].

    la huella de carbono de los combustibles fósiles

    El cambio climático es uno de los mayores retos de nuestro tiempo. Sin embargo, es igualmente importante la necesidad de garantizar el acceso a la energía para la calidad de vida y el desarrollo económico. Por lo tanto, es de vital importancia abordar el cambio climático como parte de la agenda de desarrollo sostenible. Los continuos avances en el desarrollo de nuevas tecnologías han aportado confianza y esperanza en el cumplimiento de estos objetivos en el sistema energético. Las drásticas reducciones de precios y los avances tecnológicos de los generadores eólicos y la energía solar fotovoltaica han demostrado que estos recursos energéticos renovables pueden ser actores importantes en los sistemas eléctricos mundiales, y que el tan esperado avance en la tecnología de almacenamiento rentable cambiaría sustancialmente las combinaciones de energía primaria.
    Estos avances han conducido invariablemente a la suposición de que hemos «terminado» con los combustibles fósiles en todo el sistema energético, que no es necesario seguir desarrollando nuevos recursos y que tenemos que dejar de utilizarlos lo antes posible. Esta suposición también ha conducido a una percepción de las «buenas» tecnologías basadas en las energías renovables en los sistemas energéticos globales actuales, por un lado, y de las «malas» tecnologías basadas en los combustibles fósiles, por otro. La realidad es que este debate es mucho más matizado y requiere una investigación más profunda. La tecnología de captura y almacenamiento de carbono (CAC) y la gestión de las emisiones de metano a lo largo de la cadena de valor de la energía fósil pueden ayudar a cumplir los ambiciosos objetivos de reducción de las emisiones de CO2, mientras los combustibles fósiles siguen formando parte del sistema energético. Esto permitirá que los combustibles fósiles se conviertan en «parte de la solución», en lugar de seguir siendo «parte del problema».    Todas las tecnologías tienen un papel que desempeñar en un sistema energético guiado por la economía racional.

    ¿son renovables los combustibles fósiles?

    Hoy sabemos que el uso de los combustibles fósiles por parte de la humanidad está dañando gravemente nuestro medio ambiente. Los combustibles fósiles causan contaminación local allí donde se producen y utilizan, y su uso continuado está causando un daño duradero al clima de todo nuestro planeta. Sin embargo, ha sido muy difícil cambiar de forma significativa nuestros hábitos.
    Algunos expertos se preguntan ahora si esta crisis podría ser el empujón que el mundo necesita para abandonar el petróleo. Uno de ellos se pregunta: «¿Podría la crisis del coronavirus ser el principio del fin de la industria petrolera?» Otro: «¿Matará el coronavirus a la industria petrolera y ayudará a salvar el clima?» Mientras tanto, se prevé que en 2020 las emisiones anuales de gases de efecto invernadero disminuyan entre un 4 y un 7% como consecuencia de los efectos del virus, y algunas de las ciudades más contaminadas del mundo disfrutan actualmente de cielos despejados.
    La idea de que la pandemia podría ayudar a salvar el planeta pasa por alto puntos cruciales. En primer lugar, dañar la economía mundial no es la forma de afrontar el cambio climático. Y en cuanto al petróleo, ¿qué ocupará su lugar? No hemos encontrado un buen sustituto del petróleo, en cuanto a su disponibilidad y adecuación. Aunque el suministro es finito, el petróleo es abundante y la tecnología para extraerlo sigue mejorando, lo que hace que su producción y uso sean cada vez más económicos. Lo mismo ocurre con el gas natural.

    tecnología de los combustibles fósiles

    Durante más de un siglo, la quema de combustibles fósiles ha generado la mayor parte de la energía necesaria para propulsar nuestros coches, alimentar nuestras empresas y mantener las luces de nuestros hogares. Incluso hoy en día, el petróleo, el carbón y el gas cubren aproximadamente el 80% de nuestras necesidades energéticas.
    Y estamos pagando el precio. El uso de combustibles fósiles para obtener energía se ha cobrado un precio enorme para la humanidad y el medio ambiente, desde la contaminación del aire y el agua hasta el calentamiento global. Eso sin contar con todos los impactos negativos de los productos derivados del petróleo, como los plásticos y los productos químicos. A continuación, se explica lo que son los combustibles fósiles, lo que nos cuestan (más allá de la cartera) y por qué es hora de avanzar hacia un futuro energético limpio.
    El carbón, el petróleo crudo y el gas natural se consideran combustibles fósiles porque se formaron a partir de los restos fosilizados y enterrados de plantas y animales que vivieron hace millones de años. Debido a su origen, los combustibles fósiles tienen un alto contenido en carbono.
    El petróleo crudo, o petróleo (literalmente «aceite de roca» en latín), es un combustible fósil líquido formado principalmente por hidrocarburos (compuestos de hidrógeno y carbono). El petróleo puede encontrarse en yacimientos subterráneos; en las grietas, hendiduras y poros de las rocas sedimentarias; o en arenas bituminosas cerca de la superficie terrestre. Se accede a él mediante perforación, en tierra o en el mar, o mediante minería a cielo abierto en el caso de las arenas bituminosas y el esquisto bituminoso. Una vez extraído, el petróleo se transporta a las refinerías por medio de un superpetrolero, un tren, un camión o un oleoducto para transformarlo en combustibles utilizables como la gasolina, el propano, el queroseno y el combustible para aviones, así como en productos como plásticos y pintura.

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